Salmo 139 : “Senor, tú me examinas y conoces”

El Salmo 139 habla sobre la presencia de Jehová en todas partes y de cómo nos creó a su imagen y semejanza. Nuestro Señor está presente en todo lo que hacemos y lo que decimos por eso es importante que cuidemos nuestras acciones y nuestros pensamientos, porque Jehová sabe lo que pensamos y lo que diremos antes que nosotros lo sepamos.

Con este salmo también podemos pedir a nuestro Padre que purifique nuestro cuerpo y nuestra alma, para que podamos servirle como él lo desea y nos quedemos bajo su protección sagrada en toda nuestra vida en la tierra. Reza este salmo cuando sientas que tus pensamientos y tus acciones no son compatibles a las enseñanzas de Jehová.

Jehová es el único que puede dictar todos nuestros movimientos, porque fue el quien nos creó y modelo nuestro cuerpo, por eso debemos actuar siempre en su nombre cuidando nuestras palabras y nuestras obras.

1 Señor, tú me examinas y conoces,

2 sabes si me siento o me levanto, tú conoces de lejos lo que pienso.

3 Ya esté caminando o en la cama me escudriñas, eres testigo de todos mis pasos.

4 Aún no está en mi lengua la palabra cuando ya tú, Señor, la conoces entera.

5 Me aprietas por detrás y por delante y colocas tu mano sobre mí.

6 Me supera ese prodigio de saber, son alturas que no puedo alcanzar.

7 ¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde huiré lejos de tu rostro?

8 Si escalo los cielos, tú allí estás, si me acuesto entre los muertos, allí también estás.

9 Si le pido las alas a la Aurora para irme a la otra orilla del mar,

10 también allá tu mano me conduce y me tiene tomado tu derecha.

11 Si digo entonces: “¡Que me oculten, al menos, las tinieblas y la luz se haga noche sobre mí!”

12 Mas para ti ni son oscuras las tinieblas y la noche es luminosa como el día.

13 Pues eres tú quien formó mis riñones, quien me tejió en el seno de mi madre.

14 Te doy gracias por tantas maravillas, admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe.

15 Mis huesos no te estaban ocultos cuando yo era formado en el secreto, o bordado en lo profundo de la tierra.

16 Tus ojos veían todos mis días, todos ya estaban escritos en tu libro y contados antes que existiera uno de ellos.

17 ¡Tus pensamientos, Dios, cuanto me superan, qué impresionante es su conjunto!

18 ¿Pormenorizarlos? Son mas que las arenas, nunca terminaré de estar contigo.

19 ¡Ojalá, oh Dios, mataras al malvado y se alejaran de mí los sanguinarios,

20 arman maquinaciones en tu contra y no toman en cuenta tus declaraciones!

21 Señor, ¿no debo odíar a los que te odían y estar hastiado de los que te atacan?

22 Con un odio perfecto yo los odio y para mí también son enemigos.

23 Examíname, oh Dios, mira mi corazón, ponme a prueba y conoce mi inquietud;

24 fíjate si es que voy por mal camino y condúceme por la antigua senda.